Ética concierne en griego, la búsqueda de una buena "manera de ser" o la sabiduría de la acción. A este título, la ética es una parte de la filosofía, la que dispone la existencia práctica según la representación del Bien (Badiou, Alain, 1993: 1).
¿Qué hacer con “ética” en un mundo posmoderno, sin una verdad universal? Las fantasías aterrorizantes de un mundo que se dirige a la hecatombe ecológica, moral y económica, son verdaderos sermones parroquiales que no sirven para dar cuenta de lo complejo que es pensar una ética para nuestros tiempos, sobre todo porque lo característico del hacer de esta reflexión, es el desafío de incorporar aquello que con carácter de resto ha devastado la imagen de hombre racional en el último siglo. Frente a esto Badiou, tiene razón, la ética se ha puesto de moda, pero gran parte de esos discursos incurren en una negación, aunque sus propios discursos lo enuncien, es decir, transforman su propuesta ética en un discurso conservador, que centra su critica en el manejo tecnológico o bien proponen renunciar a lo que es lo único que va a distinguir lo propiamente humano: la capacidad de entrar en la composición y el devenir de algunas verdades eternas y de ser fiel a ellas.
En forma inevitable al enunciar el concepto de ética se encuentra uno con la idea de camino, recorrido, decisiones y apuestas. La pregunta por la ética no es una pregunta que se responda en la estratosfera de la reflexión, sino más bien es una pregunta que se responde en lo cotidiano y que no tiene más pretensiones que la de recordarnos el camino elegido y las consecuencias del mismo sobre uno y los otros que caminan con uno.
Muchas personas, militantes o activistas de “izquierda” desechan esta pregunta por considerarla incontestable, aunque en mi opinión el problema es que se han hecho parte de una modalidad cómoda de participación, en la que se hace lo que se puede, para llegar algún día a la posibilidad real de construir algo, en la que la posibilidad de la revolución se enuncia en el discurso y se niega en la practica… porque muy en el fondo ya se renuncio por completo pero no se pretende admitir esto, pues hay una identidad basada en esta montaña de palabras y frases del sentido común sin la cual ya no se puede vivir.
El triste escenario de la izquierda chilena es ese, hoy escuchaba una penosa entrevista al vicepresidente del partido humanista, un hombre sin duda, con algo de ética y que sin embargo, con algo de pudor visible por su entonación, intentaba justificar toda esta mierda del pacto del PC con la concertación, PC en cuya ansiedad por participar del sistema, lleva de candidato a un representante de la concertación, inclusive más concertacionista que el propio Enriquez-Ominani, en esta ocasión el argumento ni siquiera puede ser que van a aprovechar el espacio para denunciar el sistema y develar las contradicciones, cuando precisamente de todos los candidatos decidieron por el que menos sombra le hace a la concertación y al modelo. Toda esta mierda en la que también esta el MAS, que se funda como partido única y exclusivamente para poder presentar candidatos y aportan entonces el cuarto candidato de la concertación... Esta muerta la concertación? Pero cómo si tiene a toda la izquierda trabajando para la socialdemocracia, la concertación goza de buena salud gracias a todo esto, gracias a quienes han decidido disputar unicamente la administración del sistema, no su transformación.
He construido este blog para darle respiración boca a boca a

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