miércoles, 3 de junio de 2009

La hegemonía del capitalismo es capaz de imponer discursos, demandas y métodos de lucha, inclusive a quienes dicen querer destruirlo



Esta idea, es relativamente fácil de desarrollar la hegemonía del capitalismo es algo visible y que no requiere mayor explicación. El capitalismo se ha impuesto en nuestra vidas a nivel del sentido común (así es como funciona la ideología), nuestra incorporación al universo simbólico se hace a través de los códigos del capital, es por esto quizás que el trabajo de la lucha contra el capital significa un poco de nacer de nuevo, aprender otros códigos y luchar día a día contra el propio sentido común siendo esta quizás la tarea más difícil.

Lo curioso es que aun cuando esto no es novedad, pareciera ser que, en Chile al menos, la “izquierda” hace caso omiso a los datos de la realidad que los implican como reproductores de la ideología dominante, veamos algunos ejemplos:


A) Modos de participación: Lo interesante de toda esta disputa por el cambio del sistema binominal es como se ha ido naturalizando que la única forma de participación tiene que ver con la voz electoral y la democracia representativa. Esta es la única idea que yo he visto finalmente triunfar por majadera y así vemos como sectores hasta ahora distantes de este problema, hoy se estresan por inscribir candidatos, partidos políticos y disputar el supuesto voto (ahhhhhhhhhh! Y por supuesto disputar las bases socialistas, ese sujeto político tan codiciado, jejejeje. ¿existirán realmente las bases socialistas? O será un invento más de la comodidad para justificar la divertidísima política electoral?), lo más bonito de todo es que los que hasta ahora eran sectores irreconciliables en la izquierda hoy se encuentran haciendo la misma política, aunque aún no sean capaces de reconocerlo y unirse bajo el manto del mismo partido, no hay nada peor que hacer la política del PC, sin ser PC, es decir, sin los recursos, ni la historia, ni el número del PC. Y no hay nada más triste que terminar este capitulo de la historia reproduciendo y aceptando los espacios que el modelo te asigna para participar, en los tiempos en que el modelo necesita que participes. Eso suponiendo que el problema del capitalismo tenga alguna relación con la participación y sobretodo con la participación ciudadana ( no olvidemos que ese es un discurso que proviene de los sectores más reconocidamente socialdemócratas) si hay una participación que debiera importarle a los supuestos marxistas es la participación en los medios de producción y ninguna otra.


Sostengo que la disputa por la participación y el reconocimiento electoral es la indicación más clara de que hay muchas personas que hoy han terminado por reducir la política a la cuestión de la administración, están convencidos de que el problema del sistema social es algo así como un problema de eficiencia, es decir, creen que al detentar los cargos a los que postulan, sus divinas presencias, administraran de mejor manera la miseria, la injusticia y la desigualdad de la estructura económica y política de la que se sirve el capitalismo y así es como terminan administrando la educación de pobres, la viviendas de pobres, la salud de pobres, en comunas pobres, pidiendo paciencia a los pobladores para con la injusticia de la cual hoy son reproductores.


B) La Concepción Del Territorio: La forma en que se distribuye o se piensa el territorio para desarrollar el trabajo militante suele ampararse en la forma en que el control social ha ido diseñando su estrategia y así es como hemos aceptado dividir el trabajo territorial, según, las coordenadas que el propio modelo ha creado para reprimir (comunas, manzanas, etc., etc). Es curiosa la idea que tienen algunos sectores de la izquierda que creen que porque ellos ocupen las instituciones o estructuras que el poder creó, están exentos de las características que dichas estructuras y lugares tienen, sin generar ningún trabajo de transformación, la transformación esta solo dada por sus presencias.


La concepción de territorio debe ser problematizada en función del objetivo de la organización política y no de la división geográfica que la clase dominante ha propuesto, la disputa ideológica parte por ese tipo de claridades en las cuales el camino fácil, no es el más indicado.


Sostengo que la disputa ideológica que se requiere hoy para enfrentar la hegemonía capitalista requiere ordenar la construcción del espacio de una manera racional con la finalidad de apuntar a objetivos tácticos y estratégicos en los que efectivamente pueda fragilizarse el sistema político y económico, de otra manera la acumulación es siempre acumulación del sistema.


C) La Organización Política: De alguna manera, la postdictadura, ha logrado plenamente su objetivo instalando el miedo, la comodidad y la arrogancia (pecado que reconozco también en mi) en materia de discutir y formar parte de la organización política, organizarse hoy es más difícil que hace 25 años y no se trata de que hoy hayan más iluminados que hace 25 años, sino más bien de que el individualismo propio del modelo ha penetrado tan a fondo en el sentido común que se manifiesta hoy en cada espacio en donde se pretende crear movimiento. Al perderse el objetivo de la organización política, porque ya no se cree o porque en realidad se renuncio, la única función que cumple la organización es la de servir de circulo de amigos y esto evidentemente dificulta la posibilidad de construir estructuras, mantener la disciplina, regular la responsabilidad y canalizar el compromiso. Cada vez que una organización política toma la decisión de transformarse en algo “serio”, eso implica costos en la vida cotidiana de los participantes (tiempo, seguridad, $$) y cada vez es más difícil que esos costos quieran ser asumidos por lo participantes. El discurso de “más democracia interna”, de más participación y la necesidad creciente de discutir de todo, una y otra vez, son los verdaderos clichés de la política qué más desgastan a la organización política. No se trata de no discutir, se trata de no volver a discutir acerca de la revolución rusa y sus consecuencias, se trata de discutir para resolver lo que se va a hacer en el espacio en el que uno se encuentra y luego de discutirlo- hacerlo, no de discutir sobre “que es lo que tendríamos que discutir” o “sobre como dar la discusión”.


Sostengo que el modelo capitalista es triunfante en cuanto ha logrado instalar en las nuevas generaciones de la izquierda la idea de que deben construir “la nueva organización” que finalmente es “ninguna organización”, es decir, ha logrado que el espacio que se crea para luchar contra el capitalismo sea algo completamente expuesto (en términos de su seguridad interna) completamente frágil (en cuanto a su estructura y duración) en resumen, completamente inofensiva (en cuanto a construir la revolución se refiere).

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