lunes, 15 de junio de 2009

El capitalismo existe gracias a su capacidad para desplazar la lucha de clases y reemplazarla por la disputa por la democracia.


Algunos ejemplos en el caso estudiantil.

El capitalismo está en crisis pero nadie piensa que por ello este derrotado, peor aún, nadie piensa que por ello se abrirá una brecha que permita derrotarlo. Esta confianza en la supervivencia y capacidad de mutación del modelo es, a mi modo de ver uno de los principales triunfos hegemónicos del capitalismo, finalmente este no solo logra instalarse como el único posible, sino que además se presenta como inmortal.
Al presentarse como inmortal los esfuerzos por su derrota se muestran a su vez estériles, la desesperación y el desamparo que eso produce es capitalizado por distintos fenómenos sociales que se agudizan en este tiempo y que en el pensamiento sobre la política ha significado destronar el ejercicio de la política y reemplazarlo por la disputa por la administración.
Sin embargo, este corolario tiene antecedentes discursivos desde hace mucho tiempo, es como una suerte de consecuencia de la derrota, consecuencia de los pactos, consecuencia de las “transiciones”. Podríamos decir que en Chile finalmente, gano un sector, el sector que abraza la bandera de la democracia, y que durante la dictadura, fue sistemáticamente concentrando los esfuerzos y las demandas de las organizaciones sociales y políticas, en demandas que apuntaban a la transformación de la institucionalidad, el “fin de la dictadura” se transformo en “el derecho a voto” y posteriormente “el derecho al voto” se transformo en “el cambio de la constitución pinochetista” y hoy de manera más global y también más ratona en “el cambio del sistema binominal”… uno podría trazar una línea y encontraría sin mucho esfuerzo los puntos de inflexión en la tonalidad de este discurso y su manifestación en las distintas áreas de la política chilena de la Izquierda.
Para dimensionar el impacto de este discurso de la democratización y el desplazamiento de la contradicción de clases en el ejercicio de la política, podemos observar la política estudiantil de la izquierda, durante los últimos 10 años. Los conflictos estudiantiles que se levantan en los años 90 y en adelante por la defensa de la educación pública fueron paulatinamente resumiendo sus demandas y consignas en la cuestión de la participación (con todos nosotros de cómplices) “claustro triestamental”, “Mesa quintupartita”, “ Voz y voto en el consejo superior” etc.
Muchos de los conflictos estudiantiles estallaron inicialmente por reivindicaciones económicas, el déficit del fondo solidario y el cada vez más brutal sistema de cobros y exclusión de la educación superior, convocaban masivamente a estudiantes que estaban por ser excluidos de la educación por no poder pagar, sin embargo, en forma indefectible las demandas que finalmente se terminaban discutiendo eran las de la participación en el gobierno universitario ( y a eso le llamaban politizar el conflicto), finalmente, lo mejor que pudieron hacer las instituciones fue hacer caso a la demanda estudiantil “tan sentida” y con la creación del instancia triestamental de la Universidad de Chile se murió el movimiento estudiantil, se murieron algunas federaciones estudiantiles y mientras tanto la concertación avanzo en modificaciones al fondo solidario que permitieron asegurar que la movilización social no volviera a darse nunca por razones económicas, dado que la asignación de crédito se hace previamente al ingreso a la universidad, por tanto el Estado negocia en forma individual con el estudiante, en completa vulnerabilidad y sin ninguna posibilidad de organizarse junto a otros para demandar lo justo.
Ahora bien, el problema de la participación estudiantil era finalmente un problema secundario frente al problema de la elitización de la educación y la segmentación de las universidades de acuerdo a clase social, hoy en día paradójicamente son las universidades privadas las que educan a los hijos de los trabajadores y las que tienen misión estatal, no solo son las más caras sino que están destinadas a formar a la clase dominante. La educación superior se consolido como la guinda de la torta en la mantención de la actual estructura de clases.

Sostengo que no debiera ser meta de los estudiantes de izquierda preocuparse por la participación y la democracia interna de las instituciones en las que están insertos y que esa demanda esconde a la base un supuesto totalmente falso como es que la institución Universidad o Colegio escapa a la contradicción de clases en la que está inserta la sociedad toda, los espacios educacionales son espacios en donde confluyen intereses de clase diversos y contradictorios, por tanto no existe la figura de “el estudiante” y mucho menos la de la “comunidad universitaria”, existen estudiantes, funcionarios y académicos alineados por opción u omisión con los intereses de una clase u otra. No es posible representar a TODOS los estudiantes, solo es posible trabajar y luchar para que los intereses correspondientes a los hijos de los trabajadores encuentren espacio para expresarse e imponerse, demandas relativas a la existencia de horarios en la universidad que permitan trabajar y estudiar al mismo tiempo ( una universidad de y para los trabajadores) , la disputa académica e intelectual para favorecer la existencia de discursos contra hegemónicos ( una universidad en disputa contra la ideología dominante, donde se encare a los reproductores del modelo y los distintos actores tomen posición por unos u otros), la condonación de deudas y la gratuidad de la educación superior para los trabajadores y sus hijos ( una universidad que asegure el derecho a la educación de todos los trabajadores). Cada vez que los estudiantes se entrampan en el discurso de la participación, terminan sus movilizaciones sentados en mesas que no les importan a nadie o sacando ridículas cuentas sobre el porcentaje que podría valer su voto en una instancia superior (0,1 o 0,5 o 10 %), la democratización es nada más que un discurso de la cooptación, el problema no es hablar, el problema es que la palabra se haga acto para transformar la realidad.

2 comentarios:

  1. El capitalismo está en crisis y no por ello pienso que esté derrotado, no porque no vea en la crisis una brecha para su derrota, sino porque hacerlo implica asumir una visión automática de la historia, limitando el rol de los revolucionarios a anunciar la crisis terminal que traerá el socialismo.

    Abre la crisis actual nuevos espacios para la derrota del capitalismo? por cierto, abre espacios inmensos para la disputa ideológica, para hacer retroceder la hegemonía ideológica del neoliberalismo, y de los dogmas de mercado ... porque la experiencia práctica del pueblo hace cotidiana la experiencia de explotación. Pero la derrota del capitalismo será producto de la conciencia de clase y de su expresiones sociales, sindicales, políticas y de lucha o no será ... y es esa ausencian la que impone criterios de realidad ante lo resolutivo de la crisis en curso o no.

    A contrario sensu, de tu plantamiento, vale la pena preguntarse si el tipo de institucionalidad que nos rige tiene relación con la inexistencia de un sujeto revolucionario capaz de cristalizar la derrota del capitalismo. Y la respuesta no puede sino ser afirmativa.

    Y no se trata, ni siquiera unicamente del sistema electoral y de la institucionalidad política, sino del marco legal, desde lo laboral a lo penal, y de la construcción de un sistema de contención basado en el asistencialismo estatal y para-estatal, además de los instrumentos de sustento de la hegemonía ideológica. Bien lo comprendió la dictadura que dedico buena parte de sus esfuerzos a imponer y legitimar un sistema institucional capaz de resistir y dar continuidad al modelo.

    La lucha por la democracia, no es un distractor ... menos para quienes como clase constituimos la mayoría abrumadora de la sociedad. La lucha por la democracia es por lo tanto una expresión de la lucha de clases, para abrir espacios para la hegemonía de las clases mayoritarias.

    Y en esto la posiblidad de instaurar espacios de representación para impulsar transformaciones es una necesidad. Tal como no es posible representar a todos los estudiantes (incluso por motivos menos trascendentes que su extracción social), tampoco es posible representar a todos los trabajadores, ni a todos los hijos de los trabajadores. Pero si es posible representar los intereses de la mayoría de los estudiantes, de la mayoría de los trabajadores, de la mayoría de los hijos e hijas los trabajadores. Porque además las institución no son un fin en sí mismas son instrumentos, y el debate dentro de las instituciones no tiene como único objetivo el ganar espacios de representación, sino ganar conciencias, que sean el sustento de los espacios de representación que se ganan.

    Es claro que no es posible sustraer a las universidades, ni a ningúna otra institución, de las contradicciones de clase de la sociedad. Pero si es posible que en ellas, y mejor aún, desde ellas se exprese la contradicción de clase y desde el espacio universitario abrir la contradicción en cada plano que esta pueda ofrecer para hacerlo.

    Me parece un poco elítpico el recorrido que hace tu articulo, ya que el argumento central que hila las diferentes ideas, que la lucha por la democracia es un mecanismo para desviar los esfuerzos de la lucha de clases, omite el que el desarrollo democrático o de las institucionalidades democráticas, es también resultado de procesos de lucha de clases, muchas veces muy intensos (como la revolución francesa, o las luchas anticoloniales) ... por lo que para sustentar esa idea, es necesario primero argumentar al menos 2 cosas:

    1.- que las instituciones políticas y sociales y su desarrollo se han vuelto independientes de las contradicciones de clase.
    2.- o que la lucha de clases, en este período al menos, discurrirá al márgen de la institucionalidad.

    Otro cosa es la evaluación de cómo se abrirá camino la transformación democrática, y ponderar la lucha económica, la lucha social y la lucha electoral, con distintas intensidades.

    Yap. Es muy dificil escribir en este cuadrito ... hasta aqui llego hoy.

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  2. Carlos: Agradezco tu comentario, evidentemente, se muetra que tenemos diferencias y aprendizajes distintos en lo que a la experiencia universitaria se refiere.
    La defensa irrestricta de la democratización como demanda central es algo que constituyo y constituye la politica del partido comunista desde hace mucho tiempo y que es por decir lo menos, la piedra angular de la revolución democratica, proyecto táctico y estrategico que en mi opinión tiene serios conflictos en sus posibilidades de implementación y triunfo en Chile.
    En ningun caso creo que la institucionalidad y la lucha de clases se den por caminos diferentes. Muy por el contrario, considero que la institucionalidad es nada más y nada menos que la cristalización de una determinada correlación de fuerzas de un periodo. Es por lo mismo que estoy segura que los cambios a la institucionalidad burocratica no generan transformaciones importantes en el escenario politico y economico a excepción de aquellas transformaciones que son producto del triunfo de los trabajadores en la lucha de clases y que lejos de ser modificaciones a la institucionalidad es el instante de fundar una institucionalidad nueva, que extraiga las consecuencias que dicho acto politico ha construido.
    Ambos sabemos que lo que hoy se esconde bajo la demanda de democratización en ningun caso responde a la extraccion de las consecuencias de un acto politico performativo que haya transformado la realidad economica y politica en Chile y que por tanto traiga consigo inexcusablemente la modificación de las conciencias al subjetivar dicho procedimiento de verdad.
    Más bien lo que encontramos es una hipotesis, que tambien aparece en tu opinión, y que en mi opinion es de una maxima peligrosidad... ¨el tipo de institucionalidad que nos rige tiene relación con la inexistencia de un sujeto revolucionario capaz de cristalizar la derrota del capitalismo". Eso en buen chileno es "echarle la culpa al empedrado", decir que el sujeto revolucionario no existe porque la institucionalidad politica lo ha hecho desaparecer y no le permite existir no se condice con ningun exemplo historico en los cuales si ha habido sujeto revolucionario o algo similar, ni siquiera con la experiencia chilena en la que tampoco la institucionalidad favorecia la existencia de un sujeto de ruptura.
    Bueno, habrá más sobre esta misma discusión más adelante... asi que tambien lo dejare hasta ahi por ahora.

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